martes, 4 de diciembre de 2012

SIN TITULO, GOTAS DE POESIA

Hoy he muerto un poco más
y la verdad, no me importa.
Sin sentir tus caricias
comprendo
que nunca ha habido
un mundo para mi,
fuera del calor de tu pecho.

Me siento como los efectos
de las olas sobre
el cadáver de un náufrago,
un esqueleto que sonrie
a la eternidad.

Hoy he muerto un poco
y siento ser esa sombra
sin ojos.

Te he perdido,
no te tengo, pero sigo
sintiendo el dolor
en un pecho vacío.

Ni la muerte aplaca el
no pensarte
como el ángel que eres.
Tú, mi bella musa.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Reseña de Microclimas en BLOOD SHELF


Y tenemos una nueva reseña más de Microclimas, recordar que es una compilación de narativa breve disponible en Amazon por un solo euro. Más de cien páginas de microrelatos y relatos donde podemos disfrutar de una infinidad de buenos temas.

El blog es una nueva andadura de reseñas de la mano de Lover fantástica con sus reseñas viene pegando fuerte en el ambiente del diseño.

Un placer ser su primera reseña en esta nueva andadura.


Microclimas Parte I La Puerta Tetralogía en Primer Acto
España: http://www.amazon.es/dp/B007QYERT8
Resto del mundo: http://www.amazon.com/dp/B007QYERT8



Blood shelf: #reseña 1: Microclimas, de William E. Fleming
http://blood-shelf.blogspot.com.es/2012/11/resena-1-microclimas-de-william-e.html

domingo, 2 de diciembre de 2012

Micro versión II

Como decíamos en la entrada anterior, el mismo texto fue usado, excepcionalmente, por otra genial escritora.

La puerta prohibida.

Por María José Mandamás.

Basado en FANTASMA de William E. Fleming.
                                                                          Tenía miedo de que aquellas personas siguieran en la casa. 
                                                                          Desde su ático, recogió la bola de su tobillo, 
                                                                          viendo cómo se alejaban asustados.



Matías y su madre eran los encargados de abrir cada mañana. Los Señores llegaban poco después. A media mañana, cocineros y camareros llenaban el lugar con el ruido de platos, cubiertos y ollas. Matías ayudaba a su madre con la limpieza. A la una llegaban los clientes, se sentaban en las lujosas mesas y disfrutaban del festín a la carta.
Pero Matías no hacía caso de ellos. Cada día al terminar el servicio, cuando todos se retiraban a la cocina a comer, la Señora subía hacia la puerta prohibida, la única estancia que su madre nunca limpiaba, llevando una caja entre sus manos.
Aquel día Matías siguió a la Señora. Subió a hurtadillas tras ella, en un intento de saciar su curiosidad infantil y conocer el secreto de aquella habitación. Al acercarse le pareció escuchar sollozos y algún quejido. Al ver que la Señora se giraba, se arrebujó nervioso tras unas cajas arrinconadas intentando no ser descubierto. Entonces la vio salir azorada con un pañuelo en sus manos. Por un momento tuvo que ahogar un grito de sorpresa y temor; la Señora se limpiaba de las manos un líquido espeso de un color similar al del vino. Sangre.
Matías sabía que la Señora volvería así que decidió apresurarse. Con pasos torpes se alejó del escondite aproximándose a la puerta; nunca antes había visto que estuviese abierta. Sus dedos acariciaron el pomo, empujándola suavemente. La negrura de la estancia congeló su pequeño corazón.
Estático, se fijó en unos ojos plagados de miedo que le miraban fijamente. Balbuceó un "hola" y se acercó al joven, que permanecía quieto con una bola en sus manos. Matías vio que la bola estaba sujeta al tobillo del chico y que sangraba. Quiso ayudarle; se quitó el chaleco para cubrir el metal lacerante protegiendo la piel, pero el joven se retiró y lanzó la bola al niño, haciendo estallar su cráneo.
Matías fue expulsado por la puerta del ático. Su cuerpo inerte yacía en las escaleras. Tras él, un joven unos años mayor, desgarbado y enloquecido, sujetaba la bola manchada de sangre y sus ojos rezumaban terror e ira. Gritaba. Todos acudieron al vestíbulo y al alzar la cabeza quedaron paralizados ante la tragedia. La Señora palideció y la madre de Matías se deshizo en gritos y llanto. El servicio huyó despavorido ante la visión.
El joven permaneció de pie viendo como todos se alejaban asustados.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Micro versión.

En el blog así como en la página de Facebook el grupo El Edén de los Novelistas Brutos convocó una fase de un juego en la cual se deberían enviar tres microrelatos comprendidos entre Comedia/Terror/Misterio con una limitación especial de caracteres exactos. Hubo una lucha enorme en cuanto a la calidad haciendo que los míos no fueran elegidos pero quedaran en posiciones muy cercanas.

Pues bien, tambien se convocó el deseo de que entre todos los micros enviados uno de ellos por sorteo tocarían a aquellos que desearan para poder, basados en ellos, crear otro magnífico texto.

Como veréis Angie Leal consigió un excelente trabajo de mi microrelato.

Karma

Por Angie Leal Rodríguez.

Basado en Fantasma de William Fleming



                                                   Tenía miedo de que aquellas personas siguieran en la casa.
                                                   Desde su ático, recogió la bola de su tobillo,
                                                   viendo cómo se alejaban asustados.


-1-
Escuchó el zumbido de un objeto entrando por la ventana. Habían pasado muchos días desde la última vez que un ángel le lanzara algo de comer. Hacía frío y el viento helado pasaba libre ante la ausencia de vidrios, colándose hasta el último rincón del ático; estaba hecho un guiñapo, semidesnudo, descalzo, enjuto, débil hasta para respirar.
Perdió la cuenta de los días que llevaba ahí, se convirtieron en meses… muchos. El grillete se ceñía a su tobillo y le era cada vez más difícil dar pasos. Sus lamentos rompían la monotonía del ocaso. No lloraba, se le habían acabado las lágrimas.
Aún recordaba ese dieciocho de abril en el que, cobijado por el manto oscuro de la noche, entró al hogar de los Morgan y sigiloso como un gato roció el exterior de la casa con varios galones de gasolina y le prendió fuego.
-2-
Disfrutaba ver crecer las llamas, sentir el calor que emanaban, imaginarse a Mr. Morgan despertando asustado haciendo lo imposible por sacar a su esposa y a sus tres pequeños hijos de la casa ardiente; pero no lo lograrían, se achicharrarían cual bombones en fogata, gritarían de dolor al sentir su piel encogerse y quemarles hasta el alma, tal vez el humo llenaría sus pulmones y tuvieran una muerte rápida, pero sería mejor que sufrieran, que se retorcieran de dolor. Nadie pudo hacer nada.
Pasaron los días y su conciencia no lo dejaba tranquilo, se entregó a las autoridades, lo condenaron a cadena perpetua, pero no en una cárcel común, sino en los restos de la casa Morgan… sí, ahí mismo.
Tras mínimas labores de limpieza y aprovechando que la vivienda quedaba alejada del vecindario las autoridades acordaron que no habría mejor prisión que ésa, así nunca olvidaría su crimen, viviría atado a un pesado grillete de por vida en un desvencijado ático a punto de ceder, con la puerta llena de cadenas, causando lástima y horror, despertando ansias de venganza y a merced de la caridad de alguna que otra persona que de repente le aventaba un pan duro o alguna botella con agua.
-3-
Una anciana y su nieto se alejaban presurosos, asustados, pero conformes con su deber cristiano.
Con dificultad levantó la bola y logró alcanzar la comida. Abrió la bolsa y empezó a comer ansioso.
Esa fue la última vez. Al día siguiente sus ojos no le mostraron la luz.
Fuente: EL edén de los novelistas Karma

viernes, 30 de noviembre de 2012

SIN TITULO. GOTAS DE POESÍA

  
SIN TíTULO

El fuego abrasador de tu presencia
en el tiempo conciliador
de tu corazon que te ha perdido.

Confabulado el deseo
de ir hacia un pasado

donde siempre te tuve
entre mis brazos temerosos.

Cuerpo nácar,
nacimiento de versos
a tu alma.
Eres mi musa,
aunque lejana
te conviertas en la luna
tras las nubes que espera mi lamento.

Estrellas en tus ojos,
en el mar callado que hay en ellos.
Ámbar en motas deseosas
por todo el mapa que una vez
fue mio.

Extendido en el tiempo
mi deseo de volver
hacia el cielo,
que una vez tuve.

Y en ello, espero.
Inundarme de nuevo
en tus cabellos fuego,
nadar en tu mar,
y calentar mi alma fría
en el fuego de tu pecho.

GOTAS DE POESÍA

jueves, 29 de noviembre de 2012

GALATEA III



GALATEA III

Sé que ya nunca te encontraré
te he perdido. Y lo siento.

Saber que has encontrado


a la diosa que en sus manos
te convertía en un mismo dios,
hace que te des cuenta que
el mundo puede ser ya muy diferente.

Y no sé que poder hacer,

cuando tu recuerdo
hace que vea el placer del pasado.
Y sentir que mi futuro
es la oscuridad de una nube de tormenta.

Te extraño Godiva,

como los girasoles al Sol,
como la luz a la oscuridad.
Y en esta eterna noche
te recuerdo,
callada,
entre mis brazos
sintiendo tu pecho latir.

Deseo tanto el paso

que no comprendo
el futuro sin tu amor,
perdido,
renunciado,
olvidado,
por culpa del mundo
que ató unas duras
cadenas a a nuestros cuellos.

Nunca fue la culpa nuestra,

pero aún así,
te sigo extrañando.
Mi musa,
Mi amor,
Mi Godiva.
Solo tú
y mi corazón.
 
GOTAS DE POESÍA 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

HISTORIAS EN LA AZOTEA: El juego del ocho

Bueno pues al final terminamos un juego más y esta vez me ha costado más por cosas personales. Pero les dejo el avance del juego de este mes.

EL JUEGO DEL OCHO

Al final solo quedamos ocho: Juan, Bibi, Claudia, Mauro, Sebastian, José Luis, Laura y yo. Todos alrededor de una mesa con un tapete verde en lo alto de un edificio. La ciudad sitiada y desierta bajo nuestros pies.
Juan zarandeó en su mano el cubilete, el sonido de los dados jugaba con el eco sordo. Lanzó su interior sobre el pasto, y las cinco figuras bailaron en un vals loco hasta pararse en una de sus caras: todas extrañamente tenían un ojo. Juan nos miró a todos y en su ojo derecho, el único que le quedaba, pudimos ver la resignación.
Con el turno de Bibiana, que le costaba poder mover los cubiletes con el único brazo y apenas tres dedos de su mano izquierda, Juan se despidió y saludó a los presentes en un arqueamiento de cabeza. Los dados bailaron y las figuras que salieron fueron una pierna y lo que parecía el dibujo de un hígado. Al fondo Juan se perdió por la inmensidad oscura de la puerta.
Bibi carraspeó y soltó un pequeño alarido de angustia. Intentó marcharse pero se cayó de la silla y todos pudimos verla cómo se movía en el suelo como un pez coleando fuera del agua, con una sola pierna. Mientras Mauro la recogía del suelo el turno de Claudia se formuló rápidamente, con pericia, sin pestañear, lanzó los dados sobre la mesa. Su resultado hizo que el silencio se apoderara de todos. Su boca inexistente no pronunció palabras, y su ojo de cristal no lloró cuando los dados enseñaron un rojo corazón.
Podéis leer la continuacion en el enlace. Dejad un buen comentario.
HISTORIAS EN LA AZOTEA: El juego del ocho