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lunes, 11 de junio de 2012
¿UN LOCO EN SOLITARIO ES UN LOCO?
en
10:14
domingo, 10 de junio de 2012
RENACIMIENTO
en
9:23
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Fue fácil matarlo.
Aunque no tan sencillo esconder el cuerpo: una pierna aquí otra allá, un brazo por otro lado... Al final cuando la policía se hubo marchado, el doctor Frankenstein pudo terminar su tarea de olvidarse de aquella pesadilla. Esta vez había ganado.
sábado, 9 de junio de 2012
NUEVA VIDA
en
9:45
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viernes, 8 de junio de 2012
SOBREEXCESO DE TRABAJO
en
21:18
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Estaba ya cansado de tantas notas, letras, datos, números... Era un simple funcionario que desde aquel día; todo su mundo se había ido al garete. Antes era un gusto poder trabajar, y más en un departamento como era ese: CAUSAS DE DEFUNCIONES Y DECESOS. Pero ahora, todo era un enorme caos, se le acumulaba el trabajo de forma alarmante.
—¡¡Malditos Zombis!! —aulló estampando el sello en los papeles y dejándolos en otro montón.
Microrelato aparecido en el número 8 de LZNSL y concerniente del volúmen (inédito) Microrelatos y otras barbaridades
jueves, 7 de junio de 2012
LUTO EN MARTE
en
13:54
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Las arenas, a lo lejos,
en el horizonte, esparcían un manto rojo sobre el cielo de tonos
azulados; leves pinceladas ocres y rosadas se mezclaban en el
paisaje. Hace años el planeta empezó a ser terraformado, convertido
en un dulce hábitat para que la humanidad se lo comiera y luego
escupiera como habían hecho con la Tierra.
Un hombre andaba despacio. Su sombra jugaba con la tierra rojiza, dejando su calzado negro manchado por el polvo que se levantaba. Sus pensamientos se mezclaban con el dolor de la muerte. El fin del tiempo para otro humano, no, para un Dios que había creado este mundo. Entre sus manos descansaba una urna plateada.
Un hombre andaba despacio. Su sombra jugaba con la tierra rojiza, dejando su calzado negro manchado por el polvo que se levantaba. Sus pensamientos se mezclaban con el dolor de la muerte. El fin del tiempo para otro humano, no, para un Dios que había creado este mundo. Entre sus manos descansaba una urna plateada.
––Trajiste la
creación a un planeta que parecía moribundo. Con tus manos
modelaste el pasado de una tierra y el futuro que acontecerá a un
nuevo mundo para el ser humano.
––Fuiste el Dios que
todo ser viviente necesita –tradujo para todos la bacteria
traductora en nuestros cerebros–, el humano que nos creó, guardó
nuestra historia y dejó que conociéramos el infinito en las páginas
–el personaje de piel escamosa y ojos amarillos pestañeo.
El humano, dejó
resbalar una lágrima por su mejilla, huidiza de la cárcel de sus
gafas oscuras; pronunció una letanía en lenguaje marciano, para
dejar caer el polvo del interior de la urna esparciéndose por el
aire. Las cenizas formaron un remolino que se unió al polvo de la
tierra, en un vals perfecto alzándose en la atmósfera. Ahora el
hombre conocido como Ray Bradbury, viviría por siempre en el planeta
rojo.
domingo, 11 de marzo de 2012
MIL PALABRAS EL ESCRITOR
en
10:07
Ya tenemos hasta página propia donde se podrá reservar el ejemplar en el cual aparece mi relato "EL MONSTRUO DE LA MÁQUINA"
En este blog se podrá conocer a todos los antologados, así como la biografía de los premiados.
Para reservar tu ejemplar puedes inscribir tu dirección en este enlace
domingo, 26 de febrero de 2012
VERBÍBORO
en
17:12
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| Verbíboro por Irene Girona |
Yo sólo era un devorador de letras.
A veces me quedaba atónito como una "J", mal dibujada en la parada del autobús por un niño con un spray; me atraía tanto como aquellos orondos personajes de los dibujos; que volaban al son de líneas de olor de un enorme pastel o un asado recién salido del horno. No era hasta que la gente me miraba o a veces me imperaban ¿qué estas haciendo?... cuando salía de mi ensoñación y dejaba de intentar comerme aquellas letras.
He tenido el don de ver las notas de un piano levemente vagar por el aire y degustar esos aterciopelados tonos. O sonreír con extrema gula al llegar a una vieja biblioteca, y oler los libros como si de un groumet tratara a sus piezas de queso.
Pero se acabó, un día mientras mi olfato me llevaba directo a un bello pangrama... el autobús se cruzó en mi camino, de tal pésima fortuna, que saboreé apenas los apuntes mal redactados de aquel chico. El joven me sonrió desde la distancia mientras guardaba en su mochila aquel viejo spray de letras perdidas.
Ya no veo notas vagar ante mis ojos, apenas saboreo las "H" entre letras que no recuerdo su sabor. Lloro al sentir en mi paladar el fantasma del palíndromo que me regalaba mi vecina. O aquellos pasteles de sintaxis enrevesada...
Ahora soy otra persona normal que abre un libro y acaricia las letras recordado que una vez, podía comerlas.
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